Creemos que Jesucristo, después de su muerte, resurrección y ascensión, ministra en el Santuario celestial en favor de la humanidad. Allí aplica los beneficios de su sacrificio perfecto realizado una vez y para siempre en la cruz. Creemos que Cristo es nuestro gran Sumo Sacerdote. Su ministerio intercesor nos recuerda que no estamos solos: Jesús vive para interceder por nosotros, ofrecer perdón, sostener nuestra fe y preparar a su pueblo para su regreso.
También creemos que, conforme a la profecía bíblica, Cristo inició una fase final de su ministerio relacionada con el juicio investigador. Este juicio revela la justicia de Dios, confirma a quienes permanecen en Cristo y forma parte del proceso por el cual Dios pondrá fin definitivamente al pecado. Esta creencia no quita nada a la suficiencia de la cruz; al contrario, muestra cómo el sacrificio de Cristo sigue siendo aplicado en favor de los creyentes hasta la consumación del plan de salvación.
Base bíblica: Levítico 16; Números 14:34; Ezequiel 4:6; Daniel 7:9-27; Daniel 8:13-14; Daniel 9:24-27; Hebreos 1:3; Hebreos 2:16-17; Hebreos 4:14-16; Hebreos 8:1-5; Hebreos 9:11-28; Hebreos 10:19-22; Apocalipsis 8:3-5; Apocalipsis 11:19; Apocalipsis 14:6-7,12; Apocalipsis 20:12; Apocalipsis 22:11-12.