Creemos que la iglesia es un solo cuerpo formado por muchos miembros, llamados de diferentes naciones, culturas, idiomas y contextos. En Cristo, todas las personas tienen el mismo valor y son llamadas a vivir en amor, respeto y comunión. Creemos que las diferencias de raza, nacionalidad, educación, condición social, género o cultura no deben dividirnos. La unidad cristiana no significa que todos seamos iguales en personalidad o historia, sino que todos estamos unidos en Cristo, por un mismo Espíritu y una misma esperanza. También creemos que esta unidad se expresa en el servicio mutuo. En la iglesia, somos llamados a servir y ser servidos sin parcialidad, sin orgullo y sin discriminación. Nuestra unidad nace del Dios triuno, que nos adoptó como hijos e hijas, y se fortalece cuando compartimos la misma fe, el mismo mensaje y el mismo compromiso con la misión.
Base bíblica: Salmo 133:1; Mateo 28:19-20; Juan 17:20-23; Hechos 17:26-27; Romanos 12:4-5; 1 Corintios 12:12-14; 2 Corintios 5:16-17; Gálatas 3:27-29; Efesios 2:13-16; Efesios 4:3-6,11-16; Colosenses 3:10-15.